“Y todo lo que esté a tu alcance, hazlo con todas tus fuerzas”. Eclesiastés 9:10
El Señor espera de cada uno de nosotros seamos buenos administradores de lo que Él ha puesto en nuestra mano; porque no hay duda de que todo lo que tenemos lo tenemos gracias a Él y debemos administrarlo según su criterio.
“Mientras Moisés sostenía en alto la vara en su mano, los israelitas vencían; pero, cuando él bajaba la mano, dominaban los amalecitas. Pronto se le cansaron tanto los brazos que ya no podía sostenerlos en alto. Así que Aarón y Hur le pusieron una piedra a Moisés para que se sentara. Luego se pararon a cada lado de Moisés y le sostuvieron las manos en alto. Así sus manos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol. Como resultado, Josué aplastó al ejército de Amalec en la batalla.” Éxodo 17:11-13
Hace dos semanas, en el culto de Catadau, el pastor Frank usó este texto en su meditación para ilustrar la ayuda que necesitamos los pastores en el ejercicio de nuestro ministerio.
Cuando empezamos en Picassent nos sentimos solos muchas veces. No teníamos ayuda alguna de la iglesia madre y los miembros de Picassent eran todos nuevos y, aunque querían ayudar, no sabían muy bien como hacerlo. A veces es tan sencillo como sostener los brazos como le sucedió a Moisés. Pero nos puede parecer insuficiente y por ese motivo no lo hacemos.
Y no es un problema solo de las ovejas, sino también de los pastores. Desde que estamos en Picassent se han levantado cinco iglesias más. Solo una vino a presentarse cuando llegó. A los otros cuatro pastores ni los conozco. Lo normal, al llegar a un pueblo pequeño como el nuestro, es ir a las iglesias ya establecidas y presentarse. No se trata de pedir permiso para establecerse, sino de simplemente presentarse. Es una práctica de buena ética pastoral y de educación. Pero no ha sucedido.
Entenderme, no estoy criticando, sino ilustrando que los pastores también actuamos como llaneros solitarios y, si nosotros lo hacemos, no podemos pretender que las ovejas no lo hagan.
Si estamos orando y trabajando por las almas de Picassent, lo normal es que batallemos unidos, pero eso no sucede.
Hay pastores que no se dan a conocer por temor a perder ovejas, pero debemos de entender que, igual que hay iglesias de todo tipo, también hay personas de todo tipo. Cada persona encaja mejor en una iglesia que en otra. El refrán español dice que “siempre hay un roto para un descosido”. Y otra cosa que no se entiende es que estamos llamados a llenar el cielo y no los locales. Los locales solo son instrumentos para llenar el cielo, pero tristemente no lo entiende todo el mundo.
Afortunadamente tenemos buenos amigos pastores, aunque no en Picassent, con los que podemos compartir nuestras inquietudes y planificar juntos las estrategias para llenar el cielo. Porque todos necesitamos a alguien que sostenga nuestros brazos en los momentos de dificultad y con quien podamos rendir cuentas de nuestra labor.
Y en la actualidad, también tenemos en la iglesia a nuestros Aarón y Hur particulares que nos ayudan en esos momentos de debilidad. Y no tenemos solo a dos, sino muchos, y damos gracias a Dios cada día por cada uno de ellos.
Pero no solo oramos cada día por ellos, sino que sabemos que ellos también oran cada día por nosotros y eso nos ayuda a sostenernos.
En el texto que hemos leído vemos como en la batalla del ejército de Israel contra los amalecitas, mientras Moisés mantenía los brazos en alto, los israelitas ganaban terreno. Pero cuando su líder, Moisés, se cansaba y bajaba los brazos, los israelitas perdían terreno. Al darse cuenta, Aarón y Hur hicieron sentar al Moisés cansado y se pusieron a su lado de pie para sostener sus brazos. Y dice el texto que no se rindieron fácilmente, sino que estuvieron así hasta la puesta de sol; hasta que acabó la batalla.
Moisés había empezado ese éxodo con 80 años. No sabemos con exactitud los años que tenía en ese momento, pero lo que sí sabemos es que era mayor y que necesitaba de ayuda.
Y eso mismo nos puede suceder a cada uno de nosotros. No pasa nada por necesitar ayuda. El problema viene si no la recibimos.
Y en la iglesia necesitamos ayuda tanto física, como económica, como espiritual. Y la espiritual es la más importante porque, si vivimos una espiritualidad sana, colaboraremos con nuestro tiempo y con nuestro dinero.
Pensemos por un momento: ¿si nadie se hubiese unido al proyecto que iniciamos Fina y yo, estaríamos hoy aquí? ¡Seguro que no!
El que la obra continúe hoy en Picassent es el fruto de que no solo Fina y yo escuchamos el llamado, sino que muchas personas más, a lo largo de estos 12 años, han colaborado con su tiempo y su dinero al sostenimiento de la obra.
Los que nos precedieron, han cumplido; los que nos sucedan, deberán cumplir para que la obra continúe, pero en la actualidad, la responsabilidad de que la obra permanezca es de cada uno de nosotros.
Ora por nosotros; nosotros estamos orando por ti.
¡Oremos!
Iglesia Esperanza de Vida – Valencia
Calle Campet de Tomàs, 13
46220 – Picassent (Valencia) – España
Móvil: (+34) 620 05 16 30
esperanzadevidavalencia@gmail.com
Cómo llegar
Horario de Actividades Semanales
DE LUNES A SÁBADO
Reparto de alimentos
MARTES
19 h Reunión en Catadau
MIÉRCOLES
17 h Consejería
18 h Discipulado Bautismo
19 h Estudio bíblico y oración
JUEVES
19 h Reunión de Jóvenes
SÁBADOS
Uno diferente al mes, reuniones jóvenes, mujeres, hombres y matrimonios
DOMINGO
11:30 h Culto dominical
TELÉFONOS DE INTERÉS
IGLESIA: Fernando 620 051 630
ASOCIACIÓN: Fina 661 144 296
RASTRO: Bogomil 603 459 429