“¿No se dan cuenta de que todos ustedes juntos son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?” 1ª Corintios 3:16
La palabra bautizo (baptizo en griego), significa sumergir. Con el tiempo se le ha dado el significado exclusivo de bautizar personas, pero su significado original es el de sumergir cualquier cosa. Da igual si es una patata o una persona. Tan solo significa sumergir.
Y con la palabra iglesia (ekklesia en griego) sucede lo mismo. La palabra iglesia significa asamblea de personas. Con el tiempo se ha ido usando para nombrar el local donde nos congregamos, pero su verdadero significado no se refiere a un edificio, sino a un grupo de personas.
De ahí que no sea correcto del todo el decir que vamos a la iglesia porque la iglesia somos nosotros y no vamos a la iglesia, sino que somos iglesia y la iglesia está donde nosotros estamos.
La iglesia la formamos el cuerpo de creyentes en Cristo porque nosotros somos el templo de Cristo y no una construcción de ladrillos o cualquier otro material.
Incluso Pedro nos equipara con los ladrillos cuando nos llama piedras vivas.
“Y ustedes son las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual.” 1ª Pedro 2:5
La estructura del cuerpo de Cristo o del templo de Dios no está formada por ladrillos, sino por vidas transformadas, unidas entre sí y sujetas a y por la piedra angular que es Jesucristo.
“Él es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él. Ya que es el Señor del cielo y de la tierra, no vive en templos hechos por hombres,” Hechos 17:24
Dios no vive en templos hechos por hombres, sino que vive en hombres y mujeres creados por Él y redimidos por Jesucristo.
“Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo.” 1ª Corintios 12:27
Todos los nacidos de nuevo formamos parte del cuerpo de Cristo. Nosotros somos el cuerpo, con diferentes funciones, y Cristo nuestra cabeza. ¿A que un cuerpo sin cabeza no sobrevive? Del mismo modo, nuestra cabeza, que es Cristo, vive unida a nosotros para darnos vida. Y a la vez nosotros unidos a Él, porque sin Él estaríamos muertos.
Y como cuerpo, como familia de Dios, nos congregamos porque los miembros no pueden funcionar solos. Si pensamos en el cuerpo humano, un miembro amputado no puede seguir viviendo. Del mismo modo nosotros, la iglesia del Señor, nos alimentamos, recibimos aliento, nos enriquecemos y llevamos juntos las cargas de unos y otros cuando nos congregamos. Y cuando no nos congregamos, sucede lo contrario.
“Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.” Hebreos 10:25
Cuando nos congregamos no lo hacemos como meros espectadores como quien va a un cine y permanece sentado viendo una película, sino que participamos activamente en la adoración al Señor y nos edificamos los unos a los otros.
No nos reunimos para ir a la iglesia, sino que nos reunimos porque somos iglesia. No es que asistamos a la iglesia, sino que pertenecemos a la iglesia. Y somos iglesia no solo entre las cuatro paredes en las que nos reunimos, sino que somos iglesia, en la calle, en la tienda, en el trabajo, en el colegio en la universidad o en casa. Somos iglesia allá donde estemos.
“Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.
Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas. Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad. Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos.” Hechos 2:42-47
Y el resultado de, en lugar de ir la iglesia ser iglesia, es que el Señor multiplicaba el número de los miembros de Su familia cada día.
Recuerda: No vamos a la iglesia, sino que somos iglesia. Nos vemos esta tarde en Catadau.
¡Oremos!
Iglesia Esperanza de Vida – Valencia
Calle Campet de Tomàs, 13
46220 – Picassent (Valencia) – España
Móvil: (+34) 620 05 16 30
esperanzadevidavalencia@gmail.com
Cómo llegar
Horario de Actividades Semanales
DE LUNES A SÁBADO
Reparto de alimentos
MARTES
19 h Reunión en Catadau
MIÉRCOLES
17 h Consejería
18 h Discipulado Bautismo
19 h Estudio bíblico y oración
JUEVES
19 h Reunión de Jóvenes
SÁBADOS
Uno diferente al mes, reuniones jóvenes, mujeres, hombres y matrimonios
DOMINGO
11:30 h Culto dominical
TELÉFONOS DE INTERÉS
IGLESIA: Fernando 620 051 630
ASOCIACIÓN: Fina 661 144 296
RASTRO: Bogomil 603 459 429