La promesa hecha a Abraham incluía también la promesa de Jesucristo. En Josué, 6° libro de la Biblia vemos que aunque Abraham y Moisés ya habían muerto, las promesas de Dios seguían su curso porque eran para su descendencia. El líder puede cambiar, las promesas de Dios NO. Pero el siervo de Dios que guíe tendrá que ser antes probado y aprobado (1Timoteo 3:10), no neófito porque corre riesgo de caer en lazo del diablo (1Timoteo 3:6) de buen testimonio (Hechos 6:3). Como iglesia también tenemos promesas (Romanos 5:8) Pero es importante discernirlas, por ejemplo «todo lo que pisaré las plantas de tus pies te lo daré» no nos autoriza a apropiarnos de terrenos o lugares que pisemos. Sin la dirección del Señor, si Él no nos envía, nuestras decisiones serán en la carne. En el versículo aludido, el territorio que daría al pueblo de Israel, estaba perfectamente delimitado con el nombre de los territorios. Generalizando como siempre se hace, debemos entender que es Dios quien pone los límites y las fronteras, porque su protección está dentro de su demarcación y no fuera de ella. Iglesia Esperanza de Vida – Valencia Calle Campet de Tomàs, 13 46220 – Picassent[…]
Leer más